¿ERES UN BUEN MALABARISTA?

Sería muy aventurado decir que hay alguna fórmula o secreto para la felicidad, pero si abordamos el tema desde un punto de vista netamente operativo, podemos decir que el éxito de cualquier emprendimiento o empresa depende principalmente de tres aspectos:

1. una correcta formulación de los objetivos.
2. una planificación sostenible.
3. una ejecución eficiente.

Todo en la vida tiene un procedimiento que asegura resultados más o menos predecibles y, por consecuencia, otorgan cierto grado de bienestar.

Sin embargo, tendemos a pensar que hay cosas como las instituciones y las empresas que necesitan estos procesos para prosperar, pero otras como las parejas, las familias y el desarrollo personal, que pueden ser exitosas sin mediar dichos mecanismos.

1. OBJETIVOS:

Examinemos el Primer punto:
Los objetivos que perseguimos:
¿Son verdaderamente nuestros? o
¿los adoptamos inconscientemente por imitación o imposición?

Muchas personas observan el éxito y la felicidad que obtienen otros haciendo lo que hacen y extrapolan eso a sus vidas sin plantearse que “el éxito no radica en hacer algo en particular, sino que aquello que hagas te haga disfrutar y no te llene de estrés. Así el éxito no es un fin sino una consecuencia inevitable”.

Cuando se formulan los objetivos vitales hay tres preguntas que debemos hacernos:

1ª ¿Qué es lo que deseo desarrollar u obtener?
2ª ¿Qué voy a hacer para lograrlo?
3ª ¿A qué estoy dispuesto a renunciar por ello?

Tenemos la inclinación a motivarnos y empatizar con el éxito que seres notables han logrado, en el campo del deporte, las artes, la medicina o los negocios, pero raramente nos planteamos que esos logros obedecen un gran sacrificio que no estaríamos dispuestos a hacer, sencillamente porque hemos hecho otras elecciones y nos alientan otros valores. Cuando ellos estaban forjando su notoriedad a base de esfuerzo, tenacidad y una renuncia consciente, seguramente nosotros estábamos en menesteres más agradables.

En definitiva: “todo gran logro implica una gran renuncia”, simplemente porque cuando elegimos tomar un camino, estamos, naturalmente, renunciando a transitar muchos otros.

Ahora, ¿porque pensamos que sacrificio o renuncia siempre implican sufrimiento y dolor?

Sacrifico es “sacro oficio” u oficio sagrado. O sea: dar una altísima trascendencia y prioridad a nuestros objetivos, a lo que queremos lograr. Es una elección consciente que se hace con determinación y nunca con pesar y tristeza.

Por otra parte, cuando reflexionamos, meditamos y nos auto evaluamos formulando los objetivos adecuados, el renunciar a lo que no queremos hacer, porque no nos conviene y no forma parte del plan trazado, es sencillamente, un proceso de selección natural que nada tiene que ver con la emoción. Esto nos lleva al Segundo punto:
Nos conviene tener una Planificación Inteligente.

2. PLANIFICACIÓN:

Planificar no es diseñar una estructura inamovible que te esclavice, y te amargue la existencia, sino más bien es elaborar un plan cuyos objetivos son tan firmes que te permite disfrutar improvisando aquellos aspectos secundarios y sin una gran trascendencia. Si no fuese así, sería un proceso tedioso y asfixiante.

Sin objetivos no hay miras.
Sin planificación no hay tácticas, estrategias, plazos y por lo tanto, no hay resultados, ni éxito ni felicidad.

Cuando hay objetivos, la planificación es viable y la renuncia es Felicidad, porque se elige lo que te acerca al plan dejando atrás lo que te hace débil, y poco eficiente.

Alguien puede decirnos que se pueden transitar muchos caminos a la vez porque “todos los caminos conducen a Roma” pero lo cierto es que la única forma de llegar a un destino es escoger un camino y transitarlo hasta el final.

Hay tres actitudes comunes en quienes no tienen plenitud en sus vidas:

Primero: cambian permanentemente de camino y los kilómetros que avanzan por uno los retroceden por el otro. O sea que no dan tiempo a que sus estrategias (posiblemente porque no las tienen) lleguen con el tiempo, a producir resultados. Si no hay plan hay incertidumbre, ansiedad, se cometen errores y se pierde tiempo.

Segundo: cuando encuentran el primer obstáculo en el camino, en vez de cambiar de ruta, cambian de destino. En vez de cambiar de estrategia, cambian de objetivo.

El éxito como medida individual es “el logro de los objetivos prefijados”, entonces ¿como vas a ser exitoso si cambias constantemente tus objetivos?

Tercero: Otro error muy común es pensar que se tiene un tiempo ilimitado. Ser constructivo y positivo es hacer lo mejor posible con el tiempo que se tiene: el ahora. Dejar las cosas para más adelante implica pretender construir en un terreno desconocido: el futuro, que pude llegar o no.

Si entendemos el valor de trazar un plan, disfrutaremos planificando nuestro mundo, nuestra vida de pareja, de familia, la carrera profesional y el ocio.

Cuando aprendemos a planificar simplemente hacemos conscientemente lo que deseamos hacer, porque nos trae facilidades y plenitud. Abandonamos otras opciones, que aunque deseables, atractivas y posibles, nos quitarían energía y nos distraerían de nuestras metas. En definitiva, son caminos que pueden conducir a Paris, a Tokyo o a Nueva York, pero nosotros … vamos a Roma.

Un buen GPS reprogramará una y mil veces el mismo destino, no importa los obstáculos, el tráfico el clima o el tiempo que le lleve, buscará diferentes alternativas hasta llevarte a tu destino final.

¿Tu haces lo mismo o dejas que la suerte, el clima, las noticias o la opinión de los demás reprogramen tu destino y conduzcan tu vehículo?

3. EJECUCIÓN:

El mejor plan es el que se ejecuta, aunque se tengan errores. En el camino del aprendizaje y la experiencia no estamos exentos de cometer fallos, pero sin dudas, el no examinar con cuidado los recursos con los que contamos es una manera inequívoca de cometerlos innecesariamente.

Los principales recursos con los que contamos para ejecutar los planes que transformarán nuestros objetivos en logros son:
el tiempo.
la energía vital.
nuestras capacidades.

El tiempo no ha cambiado: los embarazos llevan un promedio de 9 meses, las estaciones son de unos 90 días, los huevos tienen que hervir 10 minutos para estar duros. Lo que sí ha cambiado es “la percepción que tenemos del tiempo”. Las comunicaciones, internet y el flujo de información nos han hecho creer que todo es instantáneo, fácil y automático.
Puedo estar en Argentina y grabar un vídeo que mi familia ve al instante en Granada. La vida se transmite en directo y las amistades no se cultivan cara a cara, café de por medio, nacen en Facebook, se crían en WhatsApp y se alimentan de fotos en Instagram. Y si algo de todo esto no nos gusta podemos hacer una reseña en Google o retocarlo con Photoshop. Nada de esto es malo si se tiene conciencia de que no es real.

El choque entre lo real y lo virtual distorsionan la estimación del tiempo necesario para cada logro. Si inviertes correctamente tu tiempo, podrás hacer cada vez más cosas y para ello es vital que te ocupes solo de aquello que están en tu Círculo de Influencia o sea de lo que puedes cambiar: tus pensamientos, tus sentimientos, tu actitud y tus actos.

La opinión de los demás, la economía, el clima, los errores de otros, son cosas que escapan a tu control y constituyen tu Círculo de Preocupación. Si te quedas atrapado allí, perderás tiempo y energías; y ganarás disgustos.

La energía vital es otro recurso que está relacionada con el tiempo que le dediques a cada cosa. No es novedad que una dieta y ejercicio equilibrados, te mantienen sano y con energías; pero que hay de tu “dieta mental y emocional”. Conocer y dominar nuestros pensamientos y sentimientos nos ahorrarán conflictos y una gran cantidad de energía.

Las Neurociencias han demostrado que discutir, crear ambientes de tensión y confrontación, nos producen altas dosis de estrés y nos quitan gran parte de nuestra energía vital.

El tiempo y la energía que utilices en mejorarte, no solo te ahorrará problemas sino que te dará una mayor comprensión de la realidad que te toca vivir. Tu conciencia es unidireccional y hará crecer todo aquello en lo que se concentre. Si te enfocas en el conflicto y en lo negativo, eso es lo que tendrás en tu mundo. Si por el contrario, mantienes una actitud constructiva ante cualquier escenario, notarás cómo tu energía aumenta y el tiempo va a tu favor mientras tus habilidades se incrementan.

Por ello Victor Kuppers en su fórmula del éxito:
Valor = (Habilidades + Capacidades) x Actitud,
enuncia que, mientras las habilidades y las capacidades suman, la Actitud multiplica.

Mantener una actitud entusiasta, emplear tu tiempo de manera eficiente centrando tu energía en tu trabajo interior, no solo aumenta tus capacidades, sino que acrecienta tu valor individual, y como parte integrante de tu familia, de tu equipo de trabajo y de la sociedad.

Este tercer factor de la ejecución no pude actuar de manera aislada e inconexa con nuestra planificación y nuestros objetivos. Nuestra capacidad aumenta a medida que conseguimos nuestras metas como resultado de una planificación estratégica que incluye un conocimiento profundo de nuestros recursos.

Sin embargo si planificamos más objetivos de los que nuestros recursos son capaces de sostener solo habrá fracaso y frustración.

En una conversación con Rubén Cedeño me dio la clave de esto cuando me dijo: “Eres como un malabarista chino que sostiene platos girando sobre palitos”.

Cada plato girando es un objetivo importante en tu vida como pueden ser: tu familia, tu trabajo o carrera profesional y tu desarrollo personal.

Si colocas más platos de los que puedes mantener, todos los platos comenzarán primero a girar más lentamente, para caerse después.

En cambio si haces una lectura correcta del plan que has trazado, podrás tener girando los platos de manera equilibrada sin que unos interfieran con los otros.

Cada cual debe saber cuáles son los platos que desea tener girando y fundamentalmente, cuantos puede mantener sin que se caigan o le ocasionen estrés y sufrimiento.

Fórmula tus objetivos con calma, medita pausadamente en ellos y escríbelos.
Idea un plan sostenible con metas, tácticas, estrategias y plazos definidos.
Evalúa tus recursos y mide tus acciones. Y recuerda que la Acción aunque no sea perfecta es mejor que la pasividad, porque la inacción alimenta el temor, mientras que el hacer aumenta tu experiencia y tus capacidades.

Y recuerda que la clave de la Felicidad reside en el SER y no en el TENER, por lo que, la mayoria de las veces, “Menos es Más”.

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